Imagen, medio,cuerpo

Los aportes desde el llamado giro icónico en Alemania, el pictorial turn de los Estudios Visuales norteamericanos, y los trabajos de Georges Didi-Huberman desde el campo de la Historia del arte, han sido claves para revitalizar y abrir nuevas posibilidades para ambas disciplinas respecto de los modos de valorar y comprender la imagen. Los estudios referidos a esta nueva forma de abordar la imagen, desde la sistematización de una ciencia de la imagen (Bildwissenschaft), tienen como acta fundacional la acuñación del concepto de “giro icónico” o “giro pictorial” por parte de los autores Gottfried Boehm (1995) con su trabajo Was ist ein Wild? y W.J.T. Mitchell con su obra Picture Theory (1994). El giro como concepto sugiere el desplazamiento desde el paradigma textual hacia el de la imagen. Dentro de esta tendencia se ha señalado a la antropología como el modelo a seguir para pensar la imagen, recuperando el concepto de “presencia” antes que el de “significado”, para aludir a ésta.

Este nuevo giro hacia las imágenes implica una nueva forma de aproximación a los artefactos visuales que trasciende el terreno del arte y excede la interpretación semiótica, basada en los regímenes de representación impuestos por el paradigma lingüístico. Una definición antropológica de las imágenes nos propone recuperar la condición existencial de éstas, explorándolas como formas de presentación y no de representación. La Bildanthropologie o Antropología de la Imagen, tiene a Hans Belting como su principal referente gracias al programa que inició en el año 2000 en la Hochschule für Gestaltung en Karlsruhe con el nombre de “Antropología e imagen: Imagen – Medio – Cuerpo”. Si bien el concepto de antropología de la imagen puede llevar a la confusión, Belting señala justamente que es necesario comprender que la imagen tiene como condición lo humano.

El estudio de las imágenes y el campo de la visualidad implica la redefinición del concepto de medio portador. Cada uno de estos tres términos – Imagen, medio, dispositivo- se encuentra definido de modo diverso por autores del campo de la historia del arte, la antropología, la teoría del cine y los medios masivos de comunicación, así como de los propios estudios sobre la cultura visual. El término soporte indica materiales de diversa naturaleza que hacen posible la visualización de una imagen concreta, no exclusivamente mental. La cuestión del medio es abordada en términos histórica y culturalmente situados, considerando a los soportes como parte de estas condiciones técnico-materiales que contribuyen a determinar los modos en que una imagen circula, cambia, se transforma y es observada al interior de un determinado contexto cultural.

La pregunta por el medio es, también, la pregunta por la imagen. Como las dos caras de una misma moneda, imagen y medio se funden para dar sentido y forma a la experiencia. Sin embargo, como ocurre con la noción de imagen, sobre el medio se han vertido innumerables teorías y acercamientos que, en ocasiones, lejos de alumbrar el camino, lo han terminado por oscurecer. Desde los textos aristotélicos nos encontramos ya con reflexiones acerca de aquella instancia intermedial que nos pone en conexión con el mundo: el espacio donde se generan las imágenes y las experiencias. Esta consideración del medio como “lugar”, como espacio de conexión, tuvo en la Edad Media una reaparición en clave de exégesis aristotélica (por ejemplo, en los escritos de Averroes), pero su influencia pronto comenzó a desvanecerse en favor de una medialidad más matérica. Emanuele Coccia ha puesto de nuevo esta mirada sobre la mesa de debate con lo que él mismo ha denominado “la vida sensible”: para el filósofo italiano, esta vida sensible es “el modo en que nos damos al mundo, la forma en la que somos en el mundo (…) y, a la vez, el medio en el que el mundo se hace cognoscible, factible y vivible para nosotros”. Recientemente, el filósofo Emmanuel Alloa, muy interesando en el medio como espacio y lugar de interacción, ha introducido un concepto que nos permite acercarnos a otras posibilidades de lo medial: la transparencia. Para Hans Belting el medio opera de manera coordinada con el cuerpo para generar la imagen; es, por tanto, en la interrelación de esta tríada conceptual (imagen-medio-cuerpo) donde surge aquello que, de forma a menudo irreflexiva, denominamos imagen. Otros investigadores como Dieter Mersch o Siegfried Zielinski (con propuestas distintas) buscan, por el contrario, volver hacia una arqueología de los medios para estudiar su potencialidad para crear conocimiento.