La cartografía como estrategia visual del poder colonial.
Mapas, planos y vistas de Buenos Aires (Siglos XVI-XVIII)

Marina Gutierrez De Angelis

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A diferencia de sus pares americanas, Buenos Aires no fue imaginada a partir de escenas urbanas o importantes batallas. Era un puerto estratégico junto a una ciudad precaria que los relatos de viajeros describían sin grandes elogios. Desde su primera fundación hasta el final del período colonial las única imágenes que se conservan y se conocen son planos, mapas y vistas topográficas del puerto, a excepción de las crudas escenas de los grabados de Theodore De Bry, fruto de la expedición al Río de la Plata de Pedro de Mendoza. Este dato es relevante si consideramos que recién a finales del siglo XVIII, aparece la primera vista de la ciudad desde el río, con la expedición de Malaspina. La ausencia de imágenes referidas a la vida urbana y sus pobladores es llamativa, puesto que tanto la monarquía española como las potencias rivales, se obsesionaron con la recolección de información y el valor que esos saberes tenía en términos políticos y económicos. Que las primeras imágenes de Buenos Aires sean cartográficas no es un mero detalle, puesto que su desarrollo y circulación de mapas generó un intenso debate político sobre las colonias, que impulsó el despliegue de un sistema mixto de figuración del poder. Este sistema mixto combinó la imagen real como sucesión de retratos del monarca español con la representación del territorio como figuración del Imperio. Una nueva forma de auto-representación basada en un sistema de figuración genealógico-espacial que combinó la promoción de la imagen del monarca junto a un nuevo tipo de imágenes provenientes del campo científico y militar. Dos modos de ejercicio del poder que tuvieron impacto muy dispar en los territorios americanos.

Este estudio busca cuestionar algunas ideas relativas al papel de esas imágenes en el territorio rioplatense. En primer lugar, porque incorpora al estudio un conjunto heterogéneo de medios de la imagen que van desde la cartografía, la ingeniería militar a las ediciones de Atlas, más allá de las artísticas. Estas imágenes técnicas no son consideras como representaciones, documentos o evidencias historiográficas, sino como verdaderos vehículos de las estrategias visuales de la política colonial. El tipo de información que ofrecían los mapas españoles estaba ligado a la necesidad de organización de las colonias, mientras que las publicaciones editadas en el norte de Europa respondían a un interés comercial. El marcado espíritu anti-hispano de estas ediciones dio lugar a una mirada externa desde el puerto y casi inexistente sobre la vida en la ciudad, que sustenta la hipótesis acerca del impacto que la cartografía tuvo sobre la representación del territorio. La ciudad vista desde el río durante doscientos años nunca dejó de considerarse como un espacio vacío y exterior, una puerta a las indias.